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Las celebraciones más importantes en Honor al Santísimo
Cristo de la Vera-Cruz tienen lugar los días 28 y 29 de Septiembre,
siendo éste último el día grande de sus fiestas. Las fiestas locales de
nuestra localidad de Urda tienen lugar del 27 de Septiembre al 1 de
Octubre.
Son fechas en las que todos los hijos de Urda que andan
dispersos por diferentes lugares vuelven a su pueblo. Junto a ellos, la
llamada de Jesucristo congrega a miles de peregrinos de la Mancha y de
otros muchos lugares de España que estos días visitan la Sagrada Imagen,
siendo todos bien recibidos y acogidos.
Semanas antes del día grande, son muchos los peregrinos
que se ven por los caminos y carreteras de acceso a la localidad, y cuya
principal meta es postrarse ante los pies de la Imagen del Stmo. Cristo
de Urda, para orar ante EL, para rogar por alguna causa, para cumplir
una promesa, para dar gracias...
Son días de muchas actividades y actos religiosos. Entre
otros, destacamos los siguientes:
Durante las Fiestas de este año 2011,
estas novenas comenzarán a las 21 horas, en el Santuario:
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Domingo18: LOS NIÑOS.
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Lunes 19: LOS PEREGRINOS.
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Martes 20: LOS JÓVENES.
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Miércoles 21: LA FAMILIA.
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Jueves 22: LAS HERMANDADES Y COFRADÍAS.
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Viernes 23: LOS TRABAJADORES.
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Sábado 24: LAS VOCACIONES Y VIDA
CONSAGRADA.
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Domingo 25: TERCERA EDAD Y ENFERMOS.
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Lunes 26: LA PARROQUIA.
Intervendrán los Coros Infantil, Juvenil y de
Mayores.
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El domingo anterior al inicio de las fiestas es
conocido como DIA DEL AUSENTE. En el Santuario del Cristo,
a
las 12 de la mañana, se celebra la Santa Misa concelebrada por
varios sacerdotes. Durante esta misa se imponen las medallas a los
nuevos Hermanos/as miembros de la Real Archicofradía del Stmo.
Cristo.
Este año este día se celebra el Domingo
día 25, y en nombre de los hijos de Urda
ausentes, hará la ofrenda al Stmo. Cristo, Dª. CECILIA VELASCO
TARJUELO, licenciada en Ciencias de la Información, residente en
Madrid. Será respondida por el Rvdo. Padre D. Vicente Mundina
Balaguer "Padre Mundina".
Intervendrá la Coral Polifónica de Urda. En
el ofertorio de la Santa Misa tendrá lugar la imposición de
medallas a cuantos Hermanos/as lo hayan solicitado previamente. Todos
los ausentes serán recibidos en el Atrio del Santuario. Después
de esta Celebración, habrá un vino español en los Salones de la
Casa de Espiritualidad.
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El día 27 de Septiembre,
En el Santuario del Stmo. Cristo: a las 8:30, y 12 horas: Celebración de la Eucaristía.
A las 22:00 horas, tendrá lugar el CANTO SOLEMNE DEL MISERERE,
interpretado por el Coro Parroquial y presidido por D. ANTONIO
DORADO SOTO, Obispo Emérito de Málaga e hijo del pueblo.
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El día 28 de Septiembre,
en el Santuario del Stmo. Cristo, celebración de la Eucaristía a las
8:30 y 9:30 horas.
A las 10:30 h tiene lugar el TRASLADO de la Imagen del Stmo. Cristo de su Santuario a la
Parroquia San Juan Bautista de la localidad. A su llegada, SOLEMNE CELEBRACIÓN DE LA EUCARISTÍA, presidida por el
Excmo.
Sr. D. ANTONIO DORADO SOTO. Intervendrá el Coro Parroquial.
Por la tarde, Celebración de la Eucaristía a las
19:00, 20:00 y 21:00 horas, en el Templo Parroquial.
Este año estará presidida por el D. BRAULIO
RODRÍGUEZ PLAZA, Arzobispo de
Toledo y Primado de España. Tras su finalización, comienza el TRASLADO PROCESIONAL DE
NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO desde el Templo Parroquial a su
Santuario.
"... el templo revienta como un odre que se
derrama, un odre de sangre colmado que se desborda por calles y
plazas. Cristo sale a la calle, lo anuncian las campanas, lo
anuncian en el aire los vítores y en el rostro las lágrimas
calladas. Manos que llegan en el anonimato a la carroza en la que
Cristo en su embarcación avanza empujado por los suyos
multiplicación de peces que el anzuelo de su divina Mirada se hacen
presos de las redes de su Caridad Sagrada... es entonces el momento
de callar, de escuchar en el aire el silencio de la oración que
nunca se hizo palabra... es la hora nazarena que todo urdeño lleva
en su alma, es la hora en la que el cielo pide como un mendigo al
suelo de La Mancha que se calle porque sólo se oye una voz mitad de
hombre mitad de ángel: SILENCIO URDA, EL NAZARENO ESTÁ EN LA CALLE"
También se celebrará la Eucaristía a las 7:00, 8:00,
9:00, en el Templo Parroquial y a las 19:00, 20:00 y 21:00
horas, en el Santuario del Stmo. Cristo.
(haz clic en las imágenes para ampliarlas)
En todos los actos de culto los Hermanos/as del Stmo
Cristo deben llevar sus distintivos. En todos los actos religiosos
habrá sacerdotes para administrar el Sacramento de la Penitencia.
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Celebración de la Eucaristía: 8:30 y 10:00 horas, en el
Santuario.
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Celebración de la Eucaristía, 12:00 horas, en el Santuario, a
intención de la Asociación “Amigos de Urda”. Intervendrá el Coro
Parroquial.
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Celebración de la Eucaristía 18:30 y 19:30 horas, en el
Santuario.
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Tradicional “Rifa de Mortajas” a las 20:30 horas, en el Atrio
del Cristo.
Durante estos días, son muchas las personas voluntarias
de la localidad que colaboran para atender a los peregrinos y visitantes que se acercan
a ver al Stmo. Cristo.
¡¡¡FELICES Y SANTAS FIESTAS A TODOS,
VECINOS, PEREGRINOS Y VISITANTES!!!
La Parroquia
de San Juan Bautista junto con la Cofradía del Stmo. Cristo de la
Vera-Cruz,
agradece a todos su colaboración y presencia en los actos de culto en
honor a Ntro. Padre Jesús
Nazareno.
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EL CRISTO NOS ENSEÑA Y NOS AYUDA A SER HUMANOS
Aún resuenan los ecos de la Jornada Mundial de la
Juventud. Convocados por el Papa Benedicto XVI, han acudido jóvenes
de todos los rincones de la tierra. Lo suyo no ha sido un viaje de
turismo, sino una búsqueda apasionada de Cristo. Para encontrarse
con Él han contado –hemos contado, pues yo mismo he sido un
peregrino más- con las sabias palabras del Papa, que nos ha invitado
a conocer a Jesucristo con la inteligencia y con el corazón; a
descubrir su presencia en nuestra vida; y a tomarle por modelo para
crecer como personas y ser hombres cabales. O como dice el lema de
las Jornada, a “vivir arraigados y edificados en Cristo, firmes en
la fe” (Col. 2, 7)
Al celebrar las fiestas del Santo Cristo de Urda me
siento llamado a compartir con todos algún rasgo de la personalidad
de Jesucristo, que he meditado durante esos días, aun siendo
consciente de que es imposible agotar “las insondables riquezas de
Cristo” (Ef. 3, 8), pues nadie, por muy experto y devoto que sea,
logrará comprender y proclamar “la anchura, la longitud, la altura y
la profundidad” de su entrega amorosa, porque “el amor de Cristo
sobrepasa todo conocimiento” (Ef. 3, 18-19). Sabedor de esta
limitación, me voy a fijar en uno de los rasgos que mejor distinguen
a Jesucristo, según algunos autores del siglo pasado: fue “el hombre
para los demás”.
Se presentó a sí mismo como “el servidor de la mesa”,
y su existencia entera fue una pro-existencia, un vivir desde el
otro, con el otro y para el otro. Es el ejemplo más logrado de amor
a todos, especialmente a los pobres y a los abandonados. Llamó la
atención poderosamente su cercanía a los sencillos, a los
marginados, a los enfermos que pedían limosna en la calle, e incluso
a la gente de mala reputación.
Cuando daba la mano a los leprosos, se invitaba a
comer en casa de un pecador público y pedía un vaso de agua a una
mujer samaritana, provocaba la admiración y el escándalo de los que
consideraban a las tradiciones religiosas judías como único camino
correcto para cumplir la voluntad de Dios. Jesucristo, siempre
respetuoso con la Ley, decía que el verdadero espíritu de la Ley y
de las tradiciones descansa en el amor a Dios y al hombre (Mc 12,
28-32). Un amor que discriminaba a favor de los que socialmente no
significaban nada, porque carecían de poder, de dinero, de fama y,
con frecuencia, de salud. No amaba a las personas por lo que tenían
ni por el cargo que ocupaban, sino por esa dignidad de todo ser
humano que hace a un paralítico tan importante como a un atleta, y a
un mendigo, igual que el rey.
Su amor fue realista y consecuente; fue un amor tan
incondicional que le llevó a la cruz. Especialmente cuando los
judíos advirtieron que se apoyaba en Dios para justificar su
conducta: cuando afirmó que Dios antepone, en su amor, a las
prostitutas y a los publicanos; cuando empezó a mezclarse con los
pecadores, para hablarles de la misericordia y del perdón; y cuando
dijo que los pobres son los preferidos de Dios y que Dios nos va a
juzgar por la manera en que los hayamos tratado (cf. Mt 25, 31-46).
Los judíos de su tiempo no aceptaban esa imagen de Dios que antepone
los “pecadores” a los “justos”; y los pobres, a los ricos. Era un
Dios que subvertía su mundo de valores y su manera de entender y de
vivir la religión. Pero, al mismo tiempo, veían que Dios estaba con
Jesucristo, como ponían de manifiesto los milagros. No comprendieron
que sólo el amor apasionado a su Padre podía explicar su amor
novedoso y provocador a todos; y que es la fidelidad a Dios la que
nos “capacita para el ‘servicio hacia abajo’; para el servicio
radical y sin reacciones adversas, para el servicio abnegado”.
En los Evangelios se multiplican los ejemplos de este
amor de Jesucristo. Dejaba que los leprosos se acercaran a Él y le
tocaran; permitía que una mujer de mala fama le ungiera los pies
públicamente; se acercaba a un paralítico que pedía limosna junto a
la piscina de Siloé y le curaba; y se llegó a jugar la vida,
saliendo en defensa de una mujer que habían sorprendido en adulterio
e intentaban apedrear. Y lo más impresionante, en la cruz, cuando
estaba agonizando, llegó a pedir a Dios por los que le habían
torturado, le habían condenado a muerte y se estaban burlando de Él,
pues, según dijo, lo hacían por ignorancia.
Su vida fue un desvivirse por todos; y no encontramos
en Él ningún resquicio de egoísmo. Pero el suyo, lejos de ser un
amor que creara dependencia, era un amor que liberaba y ayudaba a la
persona a aceptarse a sí misma y a ser libre. De Él se ha escrito lo
más llamativo que se puede afirmar de una persona: “Pasó haciendo el
bien y curando a todos los oprimidos por el Diablo, porque Dios
estaba con Él” (Hch 10, 38). Es una preciosa síntesis de la actitud
vital de Cristo, el hombre de Dios y el hombre para los demás, que
nos enseña otra manera de existencia y que nos capacita para ser
profundamente humanos, hombre y mujeres de una pieza.
Antonio Dorado Soto.
Obispo emérito de Málaga.
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Aquí estamos como cada año, para preparar con la
esperanza y la ilusión que nos caracterizan las Fiestas Patronales en
honor a nuestro Cristo. El Cristo de la mirada penetrante y de labios
musitando palabras de ánimo y consuelo. ¡Falta nos nace en estos tiempos
en que nos encontramos! No perdamos la ilusión. Él nos dice: “Venid a mí
todos los cansados y agobiados, que yo os aliviaré”…
Es cierto, cuando estamos en malos momentos a Él acudimos
y salimos regenerados.
Basta ver la multitud de personas que a Él acuden. No
dicen nada pero sus actos delatan alguna preocupación, y al salir de “su
casa”, de “nuestra casa” se les nota distinto. Más animados y más
esperanzados. Gracias por todo, Señor de los Milagros callados, ocultos…
Llevas muchos años llevando el timón de nuestro pueblo.
Las fiestas han de ser y son una expresión de júbilo y
contento. De solaz y de descanso. De compartir y diversión. De lo que
necesitamos para caminar por la vida, no angustiados y sin rumbo, sino
esperanzados de ver un día la luz que guíe e ilumine nuestros pasos y
nuestros senderos, nuestras vidas y nuestros trabajos, todo lo que entre
manos tenemos para el bien de todos.
Acontecimientos diversos nos asolan día tras día, pero
con nuestra fe en Ti, los podemos soportar y sobreponernos a ellos.
¡Cuantos de los nuestros han dejado esta
vida!
¡Cuantos se han quedado sin trabajo!
¡Cuantos no tienen lo necesario para vivir dignamente!...
Por todos ellos te pedimos e imploramos.
Pero también nos comprometemos a prestar una mano de
ayuda y unas palabras de consuelo. Porque sus males, son nuestros males,
sus inquietudes, nuestras inquietudes.
¡¡¡Que las Fiestas que nos disponemos a celebrar nos
ayuden a todos!!!
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A compartir
-
A ilusionarnos
-
A respetarnos
-
A mitigar nuestros
males
En fin, a saber llevar las cruces de cada uno entre
todos. Igual que llevó nuestro Cristo la Cruz por todos nosotros.
Con afecto y cariño
Blas Mariano Fernández. |
UN SUEÑO HECHO
REALIDAD
Gustavo Adolfo Bécquer escribió este precioso verso:
“Al brillar un relámpago
Nacemos
Y aun dura su fulgor
Cuando morimos:
¡Tan corto es el vivir!”
En realidad la vida es corta, fugaz como un
relámpago. Esta es mi impresión.
Era un mozalbete cuando acompañaba a mi padre a
llevar el hato de ovejas al pastizaje. Así un día tras otro, una
estación tras otra, el frío o calor…
En las ferias y fiestas era como he dicho un
mozalbete, me daba cuenta de la ilusión, del mayor ajetreo de mi
casa, del amor que manifestaba mi abuela Juana al Santísimo Cristo
de la Vera Cruz, como mis padres: mi madre cargada de años es aún la
manifestación viviente de mi abuela, a ese amor a nuestro Cristo.
En mi subconsciente me repetía el propósito, el
anhelo de que, un día, si estaba en mis posibilidades, de adquirir
el compromiso de ocupar el cargo de Mayordomo del Santísimo Cristo,
así como honrar a la Santa Cruz como es preceptivo antes de las
ferias y fiestas de septiembre, como lo han hecho admirablemente mis
antecesores.
La Providencia ha hecho posible aquel sueño de un
zagal cargado de nobles ilusiones.
Los años han transcurrido con la velocidad del rayo.
Mi esposa y yo, ambos hemos podido honrar la Santa Cruz en su fiesta
de mayo, como lo ha hecho nuestro pueblo a lo largo de su historia.
También mi anciana madre ha visto hecho realidad su sueño, que a fe
también lo tuvo.
Ahora, queridos Urdeños, con el debido respeto a los
sentimientos de cada uno, la consideración que todos me merecéis, os
invito a nuestras ferias y fiestas del Santísimo Cristo de la Vera
Cruz.
Nuestro bendito pueblo de Urda ha sido a lo largo de
su historia, ejemplo de generosidad, solidario con los innumerables
visitantes devotos del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, al que
consideran también su Cristo; vienen a ofrecerle sus dones e
implorar, como buenos cristianos, su bendición.
Recordemos los miles y miles de fervorosos peregrinos
el pasado año Santo, así será Dios mediante en el próximo año Santo.
Todas esas gentes que han sido testigos de nuestra
acogida año tras año, día a día, son los mejores pagadores de
nuestras virtudes.
Sed generosos con todos los actos programados, con
vuestra asistencia. Por supuesto a los actos religiosos, quienes lo
demande vuestra fe, implorando de nuestro Cristo y su Santísima
Madre, la salud para nuestros ancianos enfermitos, ausentes y
presentes, el acierto a todos nuestros gobernantes, la paz y
prosperidad a nuestros hogares, al mundo entero.
Sed felices y gozad de nuestras ferias y fiestas. Que
nuestro Cristo bendiga vuestras nobles aspiraciones y deseos.
Mi antecesor, planteó en el pasado año esta acertada
reflexión: ¿Qué sería Urda sin su Santísimo Cristo de la Vera Cruz?
Añado:
¿Cuántos beneficios espirituales y materiales ha
reportado a nuestro pueblo?...
El Mayordomo,
Eutiquiano Julián Tarjuelo Cardeñosa.
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